Puertos a la deriva

En agosto pasado dos Administraciones Portuarias Integrales (API) lanzaron convocatorias para licitar terminales de fluidos. Altamira concursaba dos instalaciones y dio solo una semana (de 9:30 a 14:00 horas) para la compra de las bases con un costo de 500 mil pesos más el Impuesto al Valor Agregado (IVA); mientras que Lázaro Cardenas publicaba poco después la convocatoria para una terminal similar, dando más de un mes para adquirir las bases en 35 mil pesos más IVA.

Desde la perspectiva de la Asociación de Terminales y Operadores Portuarios (ATOP) estas diferencias no deberían existir dado que ambos forman parte de un mismo Sistema Portuario Nacional, e identifica dos factores que inciden en la planeación de los proyectos: los recurrentes cambios a los Programas Maestros de Desarrollo Portuario (PMDP) ejecutados por las API, y a la falta de personal especializado dentro de estas entidades.

Durante el congreso anual de la Asociación Mexicana de Infraestructura Portuaria, Marítima y Costera (AMIP), celebrado en Veracruz, el directivo ejemplificaba, sin especificar, que una terminal solicitó en un puerto cambios a su contrato de cesión parcial de derechos, oficio que el titular de la API turnó a la Coordinación General de Puertos y Marina Mercante, de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT), para que le girara instrucciones.

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