La caída de un “gigante” del comercio

La calma no llegó tras la tormenta, sino al contrario. El Puente III de Comercio Mundial de Nuevo Laredo, la llamada “capital aduanera” de México, fue víctima recientemente de los embates de un fenómeno natural que dejó graves heridas no sólo en las instalaciones aduaneras de ambos lados de la frontera, sino también en la logística empresarial.

La tarde del 21 de mayo la fuerza de una tromba -aguacero intenso, con fuertes vientos y repentino- provocó severos daños en las infraestructuras de las aduanas en Nuevo Laredo (Tamaulipas) y Laredo (Texas), el punto donde se sitúa el mayor puente internacional para el intercambio comercial entre México y Estados Unidos con mayor actividad con un cruce diario de entre ocho mil y hasta 12 mil camiones de carga, según cifras de la administración del puente.

Ante el nivel de afectaciones que dejó el fenómeno natural –del lado mexicano se calculó que los daños ascendieron a 45 millones de pesos, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) mexicano y el Customs and Border Protection (CBP)de Estados Unidos, decidieron ese mismo día cerrar por tiempo indefinido el puente internacional e instalaron rápidamente un plan de contingencia, ante los efectos secundarios que esta medida planteaba en ese momento.

Se decidió entonces que todos los pedimentos pagados en Nuevo Laredo los atendieran las aduanas cercanas de Colombia, en Nuevo León, de Piedras Negras, Coahuila, o Reynosa, en Tamaulipas.

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